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Después de seis años en el gobierno de la ciudad, ahora Irene García y el delegado municipal de urbanismo, Víctor Mora, ve la luz y decide, a través de la Gestoría Municipal de Urbanismo,

 contratar a una empresa para que emita un informe patológico sobre la casa apuntalada del Carril San Diego que pueda aportar soluciones al problema tanto de la estructura de la casa como de la imposibilidad de uso de esa vía.

La Gestoría Municipal de Urbanismo nos cuesta a los sanluqueños 20 millones de euros al año y resulta que para encontrar una salida al asunto de la casa apuntalada del carril de San Diego, problema que ellos mismos han provocado con su incapacidad, tienen que contratar a una empresa privada para que realice un informe patológico sobre dicha casa.      

Parece increíble que después de tantos años, los mismos que llevan los vecinos de la zona padeciendo las consecuencias de todo tipo del apuntalamiento,  la gestoría municipal de urbanismo no sepa en qué situación administrativa se encuentra el edificio y cuáles son las condiciones de seguridad y estabilidad y en que se encuentra la casa, necesitando que sea una empresa privada, pagada con nuestros impuestos, quien lo determine. Todos nos preguntamos ¿qué han estado haciendo durante estos años?¿para qué sirve la Gestoría Municipal de Urbanismo?¿con 20 millones de euros de presupuesto al año la Gerencia de Urbanismo no tiene medios para hacer el estudio?

La falta de información del ayuntamiento sobre la situación administrativa de la casa apuntalada viene originada porque la alcaldesa, Víctor Mora y la gerente Mónica González en día no consideraron necesario personarse como parte interesada en el juicio entre el propietario y la Junta de Andalucía. Una prueba más de la ineptitud de los tres.

Esta es la solución “imaginativa” que en esta ocasión han encontrado el delegado municipal de urbanismo, Víctor Mora, la gerente del ente Mónica González y el jefe de planeamiento para pretender hacer ver a los sanluqueños que están preocupados y encima de un problema que han dejado languidecer y ahora pretender solucionar de muy mala manera.

Dado el poco, más bien nulo, respeto que llevan demostrando por los edificios singulares desde el punto de vista arquitectónico e histórico de la ciudad y la tendencia a demoler que tienen, muy probablemente, el informe requerido ya esté confeccionado y se trate de una maniobra para justificar la demolición del edificio como solución al problema.

Cada día, cada iniciativa que pretenden llevar a cabo dan más argumentos para exigir la disolución de la Gestoría Municipal de Urbanismo que lejos de representar una herramienta eficaz para desarrollar un urbanismo serio en la ciudad en defensa del interés general, más bien es una herramienta de negocio al servicio de unos pocos, representando un problema para la ciudad que año tras año nos cuesta mucho dinero a los sanluqueños.

Para IU, lo único patológico que hay en todo este asunto de la casa apuntalada del Carril de San Diego son las condiciones de poco salubridad que hay alrededor de la casa, además de la incapacidad manifiesta de Irene García, Víctor Mora, Mónica González y el jefe de planeamiento para gestionar decentemente el urbanismo en la ciudad, su querencia enfermiza a demoler edificios y, sobre todo, el poco respeto que tienen estos señores a la inteligencia de los sanluqueños.

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