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El delegado municipal de turismo, Antonio Reyes, al dimitir deja detrás un amplio reguero de fracasos, en cuantas responsabilidades ha asumido en el equipo de gobierno. Fracasó al frente de la delegación de Fomento de Empresas, Formación, Empleo e Innovación Tecnológica y Calidad Administrativa en la legislatura anterior, suponiendo su gestión en esos cuatro años una de las más inútiles para los intereses generales de la ciudad, y en concreto para los pequeños y medianos empresarios sanluqueños.

En la actual legislatura, nada positivo se le puede reconocer al  frente de la delegación especial de la Jara, tan solo aquel descubrimiento sorpresivo y vacío de contenido de las potencialidades económicas y turísticas de esta importante zona residencial de nuestra ciudad, que jamás supo poner en valor. Hasta el punto que desde su grupo tuvieron que quitarle esta responsabilidad.

De su gestión como delegado municipal de turismo, más allá de la puesta en marcha de un rosario de rutas eno-gastronómicas, cuyos resultados positivos para la ciudad lo ponen en cuestión los alarmantes datos del desempleo existente, poco se puede resaltar. A pesar de la bondad de nuestro clima y las potencialidades culturales, del patrimonio histórico artístico y medioambiental, no ha sabido desestacionalizar el turismo y tampoco ha podido desarrollar una oferta turística diferenciadora de las ciudades de nuestro entorno.

Si a esta incapacidad manifiesta se le une que la ciudad ha mostrado su peor cara en suciedad y abandono, destruyendo parte del patrimonio histórico y arquitectónico, se puede afirmar que su gestión al frente de esta importantísima responsabilidad ha sido un sonoro fracaso personal y colectivo del equipo de gobierno PSOE-CIS, no logrando nuestra ciudad, lamentablemente, ser un referente turístico de ninguna de las maneras.

Antonio Reyes se va sin explicar por qué a primeros de julio en la Oficina de Información de Turismo de la Calzada durante algo unos días hubo un cartel que decía que esa oficina estaba cerrada por falta de personal, para después ser sustituido por otro que rezaba “Oficina cerrada, se le atenderán en la oficina de enfrente”. Este hecho resume claramente lo que ha supuesto la gestión de Reyes en Turismo. El fracaso de Antonio Reyes en su gestión es el fracaso de todo un equipo de gobierno PSOE-CIS, más preocupados en sus intereses particulares que en los intereses generales de la ciudad.

Reyes, al contrario de lo que afirma, no ha devuelto nada de lo mucho que ha recibido personal y profesionalmente durante su periplo en el gobierno de la ciudad. 

Por tanto, la dimisión de Antonio Reyes, que podría constituir una buena noticia para la ciudad, se ennegrece tras las palabras de Juan Marín, cuando dice que le sustituirá María Jesús Herencia que dará continuidad a la labor desarrollada por el dimisionario Reyes. La ciudad no necesita continuidad sino el desarrollo de una nueva política en materia de turismo.

En sus palabras de despedida, el alcalde, Víctor Mora, dice que ha cumplido con su compromiso de situar a Sanlúcar en el mapa andaluz y nacional como referente turístico. Por desgracia, nuestra ciudad es más conocida por los escándalos de corrupción, sobornos, fraude, cobros ilegales de Aqualia, enorme desempleo, suciedad, etc. que por las excelencias turísticas, que por supuesto posee. 

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