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José González Parada.-Próximo a la llegada –el 28 de febrero-, del día de Andalucía, quiero desde aquí recordarme a mí mismo y a todos aquellos que se siente Andaluz, el origen de nuestra bandera, la persona que más luchó para conseguir una Andalucía libre y, como no, mi pequeño homenaje al malagueño José Manuel García Caparrós, matado el día 4 de diciembre de 1977 cuando arbolaba una bandera andaluza.

Durante el reinado de Felipe IV (1621-1665), el mal funcionamiento de la economía española hizo que muchos españoles emigrase hacía al sur buscando los puertos andaluces a los que se dirigieron los industriales y comerciantes que acudían buscando una mejor forma de vida, aunque esto no impidió que Andalucía participara en la ruina general.

En esta situación, el Duque de Medina Sidonia don Gaspar Pérez de Guzmán, junto con su primo el Marqués de Ayamonte y el apoyo del rey de Portugal, su cuñado, aprovecharon para sublevarse contra el rey para proclamar Andalucía libre del reino de España e independizarse.

Por ciertos acontecimientos que no vienen al caso, este complot es descubierto y, el marqués de Ayamonte es condenado a muerte y ejecutado, no así el duque de Medina Sidonia que es salvado por su primo el Conde - Duque de Olivares que le impone grandes sanciones económica y pérdida de propiedades, e incluso es humillado en la Corte que le obligan a confesar públicamente su arrepentimiento y a declararse culpable ante el rey.

Esto llevó consigo que fuera condenado a vivir en la Corte además de perder para siempre el Señorío de Sanlúcar en 1.645 que pasó a ser realenga a partir de ese momento quedando ésta en mano del duque de Medinaceli.

Todavía surge otro independentista, el morisco almeriense Thim-Al-Hor, quién intentará proclamarse rey de Andalucía Oriental, fracasando este movimiento.

 

La revolución de 1868.

Fruto de sucesivas experiencias y análisis, Andalucía pasa a través del tiempo por tres fases hasta alcanzar su autonomía:

La llamada etapa federalista.

la Junta Soberana de Andújar (1835)

la Constitución de Antequera.

El 4 de diciembre de 1868 amanece el primer Día de Andalucía, celebrado entre barricadas en El Puerto de Santa María, Jerez de la Frontera, Cádiz, Granada y Málaga. Al frente de los voluntarios de la libertad se encontraba el que llegó a ser alcalde de Cádiz (1873), Fermín Salvoechea.

La Constitución de Antequera de 1883, ejemplo de la vinculación del federalismo con el andalucismo, supone el documento más significativo del siglo XIX del pasado autonomista andaluz.

Ya, en 1918, el Centro Andaluz de Sevilla con Blas Infante a la cabeza, presenta una Moción al ayuntamiento y Diputación de Sevilla que supone el primer posicionamiento público de los andalucistas solicitando el inicio de un proceso autonómico.

Al año siguiente, el Manifiesto de Córdoba (1918), y Ronda (1919), significa el paso ideológico definitivo del andalucismo hacia el nacionalismo, cuya labor se vería eclipsada por la Dictadura del General Primo de Rivera.

Pero es en el Congreso Andaluz de Ronda donde se adoptan los símbolos de Andalucía como es el escudo, el himno y la bandera verde y blanca.

El primer color verde que aparece en la bandera de Andalucía se cogió como recuerdo al estandarte de la dinastía Omeya que reinaron en Al Andalus haya por el siglo VIII, y consistía en una bandera de seda verde que llevaba algunos adornos de oro y plata, y en el centro un alfanje, algún versículo del Corán y a veces una media luna. Esta insignia se utilizaba como convocatoria o llamada a la oración o reunión.

El color blanco fue introducido por los almohades en el año 1146, cuando desembarcaron en las costas de Cádiz, con la intención de unir a todos los pueblos andalusíes.

El 18 de julio de 1195, el sultán Ben Yusuf Yaquib derrotó a Alfonso VIII en la Batalla de Alarcos en la que se obtuvo un gran botín y más de 5.000 cautivos. A fin de conmemorar tal gesta, se ordenó colocar una bandera verde y blanca en la Mezquita de Sevilla, antes de que fuera construida la Giralda, con la que representaba la unidad almohade (color blanco) y la colaboración andalusí (color verde), de procedencia Omeya.

La interpretación heráldica de la bandera andaluza es la de bandera de parlamento o paz, y dan la expresión de llamada a la unión para parlamentar o convocar al pueblo para la paz, es decir, paz y esperanza.

De la Asamblea de Ronda parte la idea de tener un escudo regional que reflejara de alguna manera la antigüedad del País Andaluz. Este escudo, inspirado en el de Cádiz, representa la figura de un Hércules juvenil, como expresión de la fuerza eternamente joven de espíritu representada por dos leones y al pie del escudo, la leyenda “Andalucía por sí, para España y para la Humanidad”. Sobre el mismo, cerrándolo en arco de medio punto, figura también las palabras latinas “Dominatur Hércules Fundator”.

La letra del himno de Andalucía fue compuesta por Blas Infante y armonizada por el maestro José Castillo, que a partir de una idea musical inspirada en antiguos cantos populares de siegas de la comarca de Écija, con acompañamiento en clave de Fa, es estructurada en forma de marcha lenta que se entrecruza con ese aire lejano de tonada campesina.

El himno fue estrenado en un concierto que la Banda Municipal de Sevilla organizó en la Alameda a las siete de la tarde del viernes 10 de julio de 1936, es decir, ocho días antes del comienzo de la Guerra Civil española, siendo reestrenado después de la transición democrática en el Teatro Lope de Vega de Sevilla por la misma Banda Municipal dirigida por el maestro Alberto Francés, en concierto celebrado el domingo 18 de octubre de 1979.

 

La letra de Blas Infante dice así:

La bandera blanca y verde/vuelve tras siglo de guerra/a decir paz y esperanza/bajo el sol de nuestra tierra./Andaluces, levantaos/¡pedid tierra y libertad!/Sean por Andalucía libre/España y la Humanidad/Los andaluces queremos/volver a ser lo que fuimos/hombres de luz que a los hombres/

almas de hombres les dimos./Andaluces, levantaos/Pedid tierra y libertad/Sean por Andalucía libre/

España y la Humanidad”.

 

Como todos sabemos, el Padre de la Patría andaluza fue apresado por varios miembros de la Falange en su casa de Coria del Río y, sin juicio ni sentencia, junto a otros dos detenidos, el día 11 de agosto de 1936, fueron fusilados , justo en el punto kilométrico 4 de la carretera de Sevilla a Carmona.

Cuatro años más tarde, el Tribunal de Responsabilidades Políticas, creado después de la terminación de la guerra, le condenó a muerte y a sus herederos a una multa económica, según documentos de 4 de mayo de 1940 escrito en Sevilla.

[…] porque formó parte de una candidatura de tendencia revolucionaria en las elecciones de 1931 y en los años sucesivos hasta 1936, se significó como propagandista de un partido andalucista o regionalista andaluz.

En 1983, El Parlamento de Andalucía aprobó de forma unánime que en el Preámbulo del Estatuto de Autonomía para Andalucía, se reconociera a Blas Infante como «Padre de la Patria Andaluza». Reconocimiento que se revalida en la reforma del Estatuto de Autonomía, sometida a Referéndum popular el 18 de febrero de 2007.

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